William Moreno:«LOS CORRUPTOS DEBEN SER JUZGADOS POR GENOCIDAS»

william«Los ladrones de cuello blanco no solamente debieran ser juzgados por ladrones, por hampones, sino también por asesinos; y creemos que por genocidas»: William Moreno

 

 

 

Soloelecciones.com 

 

«Los ladrones de cuello blanco de la salud no solamente debieran ser juzgados por ladrones, por hampones, sino también por asesinos; y creemos que por genocidas», así expresó su indignación el concejal William Moreno, quien,  considera que se trata de un «Concejo que ha caído muy bajo, un Concejo espurio, que no ofrece ninguna garantía a los bogotanos»; allí, buena parte de los representantes de la comunidad se han dedicado a delinquir, anotó.

William Moreno, concejal de Bogotá, dijo que la cifra de la más grande defraudación del erario, supera varios billones de pesos, pero que jamás se conocerá la totalidad del robo porque todos los días se descubre que los delincuentes actuaron en la totalidad de las entidades del Distrito.

Estas y otras revelaciones las hizo el Concejal William Moreno en entrevista  con Soloelecciones.com:

¿Cómo considera la corrupción y la participación de concejales?

-Creo que la corrupción y los concejales involucrados en prácticas corruptas se focalizan en un grupo opositor al Gobierno distrital.

¿Considera que este grupo está conformado por delincuentes?

-Sí, no tengo la menor duda de que si decidieron involucrarse en ese tipo de temas, si fueron intermediarios entre los contratistas y la Administración pasada, ellos son tan responsables como los contratistas y como los funcionarios del Gobierno que estuvieron haciendo parte de ese «roscograma» que se robó la plata de Bogotá.

¿La plata se perdió?

-Es cierto, la plata se perdió. Lo cierto es que los hospitales los quebraron, lo cierto es que las obras públicas quedaron botadas, abandonadas; buena parte de los recursos públicos de las entidades quedaron al garete en los bolsillos de muchas personas. Los íconos de la corrupción, como Emilio Tapia, Julio Gómez, Hipólito Moreno, Germán Olano  han venido  reconociendo su responsabilidad.

¿Son picaros los concejales?

-Efectivamente, están mostrando hoy que estos concejales sí estuvieron robándose la plata y en esa medida son unos pícaros.

¿Qué cifra conoce sobre «el golpe» que la delincuencia les propinó a los  bogotanos?

-Emilio Tapia ha venido comentando a través de unas hojas de cálculo que él ha venido entregándole a la Fiscalía, de los principales negocios sobre los cuales ellos tenían cálculos de cuánto se iban a robar. Son varios billones de pesos de los que se habla y cómo pensaban repartírselos. Yo creo que esa cifra jamás se va a poder establecer a ciencia cierta. Cada día se descubren más fechorías.

¿Fue una orgía de la corrupción?

-Si la corrupción era fiesta de grandes, también era fiesta de pequeños. En todas las entidades se habían dedicado unos y otros a ver cómo saqueaban, tenían la oportunidad de robarse al Distrito de Bogotá.

Pero a pesar del robo la ciudad sigue adelante…

-Lo que demuestra que es una ciudad supremamente rica, que es una ciudad que tiene muchos recursos públicos, porque a pesar de todo lo que le ocurrió en estos cuatro años pasados, lo cierto es que seguimos avanzando, se siguen haciendo las obras y seguimos adelante a  pesar de semejante desfalco.

¿Y usted, como concejal, qué está haciendo para que se descubra la totalidad del robo?

En innumerables oportunidades he hecho pronunciamientos pidiéndoles a la Fiscalía y a los jueces que tienen a cargo estos temas, que actúen, que les den celeridad a los procesos, que lleguen al fondo de la verdad y hagan esfuerzos sinceros en la restitución de los recursos, que pareciera plata perdida.

¿Cómo observa el proceso?

A mí me parece importante que si estos delincuentes reconocieron su responsabilidad, no solamente los eximan de la gravedad de las penas, producto de su confesión, sino también producto de la devolución de los recursos, porque de poco nos puede servir un Hipólito Moreno arrepentido, o un Emilio Tapia confesando todos sus delitos si el dinero que se robaron sigue en sus cuentas quién sabe en dónde.

¿Dónde se origina este flagelo que afecta a los bogotanos?

-El Estado en los últimos treinta años se ha dedicado a desobligarse de la atención directa de buena parte de los asuntos que antes le eran propios. Antes se construía vivienda de forma directa, se prestaba el servicio de salud de forma directa, se generaban procesos de atención educativa de forma directa y lo que  han hecho los Gobiernos nacional y distrital es la entrega del Estado a contratistas que ven en eso la oportunidad de amasar fortunas.

¿Los concejales no se encuentran desviados de la tarea encomendada por los electores?

-Los concejales de Bogotá, como los concejales de todos los entes territoriales del país, deben entender que su principal función es la del control político, deben ser  órganos independientes de la gestión de Gobierno. En ese sentido, el Gobierno no puede caer preso en la idea de entregarles burocracia y contratación a los concejales, porque esa es la puerta de entrada de todos estos vicios de corrupción.

Una naranja podrida daña las demás. ¿Eso fue lo que sucedió en el Concejo de Bogotá?

Claro que sí, y yo creo que todos los políticos somos susceptibles de caer en este tipo de prácticas, eso es una tentación permanente. Podría uno, incluso, decir al estilo de un refrán que existe que el político llega bueno y el Concejo lo corrompe. Es decir, puede llegar un concejal con muy buenos propósitos, una persona animada por un proceso social, comunitario, de lucha social y popular. Pero aquí comienza a encontrarse con unas lógicas de cómo desde su cargo puede tener oportunidades para enriquecerse y para participar de «tortas burocráticas».

Es paradójico que Luis Carlos Galán, ícono de la moralidad, se encuentre en la entrada del primer centro de corrupción en Colombia.

-Así es, y usted está haciendo una cita que es absolutamente paradójica de lo que vivimos. Ponemos el busto de un hombre que es símbolo, justamente, de esa lucha contra la corrupción, en la plaza del Concejo de Bogotá; y dentro del Concejo de Bogotá, justamente, lo que hay es una guarida de personajes que se dedicaron a robarle a todos los bogotanos sus recursos.

¿Cuál es su propuesta para que las cosas cambien en las elecciones para Concejo?

-Que los políticos a quienes los pillen con las manos en la masa, que los pillen como ladrones, que sepa el partido político que le dio el aval, que lo incluyó en su lista, debe significar una pérdida de la curul. De esa manera vamos a tomar mucho más consciencia y a ser más responsables y más cuidadosos a la hora de confeccionar las listas.

Paradójico para algunos concejales que están en este momento sindicados del robo a Bogotá hablaban  en contra de la corrupción…

-Sí, el cinismo llega a ese punto; yo vivo sorprendido de cómo personas, seres humanos en estos espacios, llegan a asumir tal nivel de cinismo sabiendo en su fuero interior que ellos han participado en ese tipo de prácticas. Se robaron el recurso de los hospitales, no solamente el desfalco de los recursos públicos, sino la responsabilidad de las muertes producto de esa desatención. Cómo estar tranquilos con esos cargos de consciencia diciendo que son personas intachables, e incluso se atreven a acusar a otros. Eso es parte de los riesgos en estas corporaciones: cómo volverse absolutamente cínico y amoral.

¿La corrupción en el sector de la salud es grave?

Los ladrones de cuello blanco de la salud no solamente debieran ser juzgados como ladrones, como hampones, sino también por asesinos; y creemos, por genocidas. Porque las muertes se cuentan por decenas, y creemos que tiene que ser asumida la responsabilidad a ese nivel. Quien roba a la red pública de salud no solamente se queda con el dinero, también se queda con las almas de quienes se quedan con el producto de la desatención, y eso es parte de la responsabilidad de quienes hicieron ese desfalco.

¿Qué pasó con los hospitales en Bogotá?

-Robo indiscriminado, la práctica de utilizar contratos y de hacer este tipo de negocios a través de los recursos públicos de la salud; concejales manejaban hospitales enteros, no se movía una sola hoja, no se contrataba un solo funcionario, no se utilizaba un solo recurso sin el visto bueno del concejal que mandaba al gerente del hospital. Esa práctica lo que hizo fue desangrar los recursos que le daban viabilidad a los hospitales, si los hospitales son empresas sociales de la ciudad que, entre comillas, tiene teóricamente basada su auto sostenibilidad, deben ser rentables y deben tener sus propios recursos.

¿Considera que la situación delincuencial siga en los hospitales de Bogotá?

Yo todavía no puedo señalar que se estén cometiendo hechos ilícitos, pero la relación entre contratistas y funcionarios mantiene la misma dinámica; y ese es un riesgo latente que puede dar por derivarse en hechos de corrupción presentes o en el futuro.

Hay rumores de que los carruseles de la contratación siguen actuando en las diferentes localidades de Bogotá…

-Efectivamente, tengo serias preocupaciones de que en esta Administración las Alcaldías locales están sirviendo de escenario para las prácticas corruptas.

¿El Concejo no ha realizado el control político sobre las Alcaldías locales?

-Hay un hecho curioso: la oposición le ha realizado toda clase de debates al alcalde Petro, sin embargo, sobre las Alcaldías locales nunca han tocado el tema, lo cual se hace sospechoso.

¿Cómo se contrata en las Alcaldías locales?

-El proceso de adjudicación de los contratos se está haciendo igual como se hicieron en el gobierno de Samuel Moreno: a través de contratos interadministrativos para evadir las licitaciones.

¿Esto significa que las Alcaldías locales son ruedas sueltas?

-Las Alcaldías locales hoy son unas ruedas sueltas frente a la Administración distrital, incluso el alcalde ha coincidido con nuestro diagnóstico.

 

Brevemente defina a las siguientes personas:

 

Contralor Diego Ardila: Es un hombre que conoce el control fiscal. Ha escalado todos los cargos en la Contraloría, pero tiene un «lunar»: fue elegido por los concejales del «cartel».

Personero Ricardo María Cañón Prieto: Un filósofo que le interesa más la filosofía que la actuación pública. Pero, desafortunadamente, fue elegido con la mayoría de votos de los concejales cuestionados de Bogotá.

Concejal Antonio Sanguino: Un desmovilizado de un grupo insurgente que viene de la izquierda, pero que aprendió las mañas de los peores concejales de Bogotá.

Gustavo De Roux: Hombre inteligente que ayudó a destapar los hechos de corrupción, que se proyecta como un político incorruptible.

CONCEJO-DE-BOGOTA-1024x866«El  Concejo de Bogotá es una guarida de personajes que se dedicaron a robarle a todos los bogotanos sus recursos»: William Moreno.

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